LOS BIOCOMBUSTIBLES.
¿Qué os parece si vendemos los excedentes de cereal de Castilla – la Mancha para producir energías renovables? ¿Bien no? Con estas ventas haríamos que al aumentar la demanda de biocombustible el precio del cereal aumentase, lo hemos visto este último año que se ha destinado parte del cereal español a la producción de biodiesel, y creo que eso ha generalizado la subida del precio del cereal y por tanto la subida de los productos, tanto en España, como en el resto de Europa o México, es decir han subido los precios en todo el mundo, pero en España más. Lo que sucede es que el mercado de los cereales es un mercado con una competencia muy fuerte, no solo nacionalmente, sino internacionalmente, pues Argentina, principal productor de cereales hacen que la competencia a la hora de poner los precios sea extremadamente grande. No hace falta irse a América del Sur, Francia también produce mucha cantidad de cereal a unos precios más reducidos que en España, pues allí se dan unas condiciones climatológicas excelentes para cultivar el cereal, por lo que los costes fijos de producción son más escasos, ya que no existen costes de regar los cultivos pues aquella zonas es más húmeda incluso la tierra es más fértil, lo que hace que la producción supere a España. ¿Qué ocurre? Evidentemente a mucha oferta, los precios disminuyen, así que el cereal tiene más salida en Francia que en España a la hora de exportar. Sin embargo las diferencias de precios se están reduciendo y España puede entrar fuerte en la venta a las plantas. Lo que más me interesa de la producción de cereal para biocombustibles es que las países del tercer mundo que se dedican a estos cultivos, como China y la India pueden ver aumentada su economía si son demandados como proveedores de cereal, lo que supondría que su economía agraria aumentase y por lo tanto la riqueza de sus países. Pero sin irnos tan lejos, la de Castilla – La Mancha, con inmensas extensiones de terrenos cultivables también vería aumentada su economía, sin embargo el principal problema es la climatología.
Bueno, si las condiciones fuesen óptimas en España, se podría aprovechar los excedentes de cereal destinándolos a producir bioetanol y biodiesel mediante procesos de fermentación y transesterificación respectivamente, como sustitutos del petróleo. Estas nuevas energías conocidas como biomasa se puede clasificar según su origen de procedencia, pudiendo encontrar biomasa natural, residual, cultivos energéticos y la que nos interesa, la proveniente de excedentes agrícolas.
Respecto a las subvenciones de estos cultivos, estos se ven favorecidos por subvenciones de Bruselas desde 1992, sin embargo con la retirada de las subvenciones de la PAC en el 2012 me pregunto, de donde procederán las nuevas subvenciones. Estas seguirán existiendo si se cultivó en un determinado periodo, así que quien cultivó en los primeros años del 2000 recibirá una subvención según las ayudas que se le proporcionó según la superficie cultivada. Así que el que no sembró poca subvención le espera tras la retirada de las subvenciones de la PAC. Por lo tanto, la Unión Europea debe prestar un nuevo tipo de subvención si se quiere sembrar y aumentar la producción para uso de biocombustibles.
Un problema actual es que el precio del cereal lleva muchos años sin subir, tanto que hace quince años el cereal se vendía al mismo precio que actualmente y eso que el precio de la gasolina y el gasóleo se han multiplicado por tres durante estos años, lo que golpea fuertemente a los agricultores.
Así que si queremos que la producción de cultivos energéticos se incremente en los próximos años y desvincularnos de los oligopolios de las petroleras, la administración debe definir unos precios mínimos que estén relacionados con la evolución del barril Brent y con el precio de las materias primas en los mercados internacionales, hasta que el petróleo empiece a desminuir sus ventas. También debe incrementarse el incentivo por hectárea cultivada e incrementar la superficie cultivable. Además debe fomentarse, más de lo que se está haciendo, nuevas instalaciones para la fabricación de bioetanol y biodiesel, ya que las existentes en la actualidad se muestran insuficientes para alcanzar el objetivo fijado.
Para que la demanda de biocombustibles aumente, se deben hacer entre estas cosas, campañas de información sobre las bondades de este tipo de combustible.
Respecto a las zonas de producción de biodiesel podemos encontrarlas en localidades de Tarragona, Navarra, Álava, Barcelona, Asturias, Murcia, Mallorca y Salamanca y dentro de Castilla la Mancha en localidades como Almadén y Alcázar de San Juan procedentes a Ciudad Real y también podemos encontrar en Toledo.
Para sustituir totalmente los combustibles tradicionales por biocombustibles deberíamos tener disponible en España una superficie cultivable de unos cuarenta millones de hectáreas. Las diecinueve hectáreas disponibles hacen que sea difícilmente alcanzable este objetivo. Según estimaciones de asociaciones agrarias podríamos llegar con facilidad a los dos millones de hectáreas lo que garantizaría que el 5% del total de la gasolina y gasoil consumido en España podría abastecerse con producción propia.
En los Estados Unidos y Europa su producción está incrementándose y se están comercializando mezclados con derivados del petróleo. Por ejemplo, la mezcla denominada E20, constituida 20% de etanol y 80% de petróleo, resulta aplicable en la mayoría de motores de ignición.
Un dato muy importante, es que la energía proveniente de la biomasa puede ser gestionada por la misma comunidad que la va a consumir con lo que garantiza una independencia energética total, lo que existe una importante descentralización.
Actualmente, este tipo de combustible es subsidiado por los gobiernos, pero, en el futuro, con el incremento en los cultivos energéticos y las economías a escala se encumbrará como sustitutivo natural del petróleo. Obviamente ahora existe una escasez en el mercado internacional.
Para que disminuya esta escasez las instituciones deberían esforzarse más en acabar con el “gran desconocimiento” sobre los biocarburantes, que se solucionaría con más información y “concienciación”, tanto a consumidores como a agricultores, que para eso es un mercado competitivo y debe prestar información completa sobre los precios y productos, existe libre entrada y salida de empresas, el producto es un bien homogéneo y las empresas imponen libremente sus precios, de tal manera que el consumidor elige el más apropiado a sus características.