La catástrofe humana y medioambiental provocada por el accidente de Chernobyl (26 de abril de 1986) demostró sin lugar a dudas que la energía nuclear es muy peligrosa y que las consecuencias ecológicas, sanitarias y económicas de una catástrofe nuclear son muy elevadas, aunque algunos aseguren que ni si quiera contribuyen al efecto invernadero.
La cantidad de radiactividad liberada fue unas 200 veces mayor que la desprendida conjuntamente por las bombas atómicas lanzadas en 1945 por Estados Unidos en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. La nube radiactiva, impulsada por el viento, contaminó grandes áreas de Bielorrusia, Ucrania, Rusia, amplias zonas de Asia y la mayor parte de Europa, llegando a contaminar unos 160.000 km2, lo que equivale a casi un tercio de la extensión del territorio del Estado español, o al tamaño de Holanda, acabando con miles de vidas, por lo que la energía nuclear es uno de los grandes errores tecnólogicos, medioambientales, sociales y económicos de estos últimos tiempos.
La energía nuclear es también una energía muy sucia, ya que genera durante su funcionamiento grandes cantidades de residuos radiactivos, que serán muy peligrosos para los seres vivos durante decenas de miles de años, y emitiendo radiactivdad al exterior en forma de gases y líquidos, además los residuos son un gran problema a la hora de desacerse de ellos. Por otro lado la vida útil de las centrales nucleares ronda los 25 años, y en España se ha obtado por su desmantelamiento una vez alcanzado este tiempo (hace unos años Zorita), puesto que el crecimiento económico para los próximos años no pueden estar influenciado por estas, sino que se obtará por energías limpias como la solar, ya que somos el país de Europa que por su situación geográfica tiene más horas de Sol. Esto tiene que ser el futuro para producir energías, puesto que el petróleo se acabará y cada vez será más caro. Últimamente se ha puesto en marcha que las viviendas nuevas dispongan de paneles térmicos para calentar el agua y se está estudiando que estos paneles también sean capaces de producir energía eléctrica.
Sin embargo, las placas solares tienen una gran cantidad de silício concentrado por lo que es muy caro fabricarlas y conseguir dicha concentración, pero con el tiempo es rentable, siendo una buena inversión, y durante estos años se aumentará considerablemente el número de huertos solares, siendo mejor que la energía nuclear que es enormemente cara, incluso sin tener en cuenta sus costes medioambientales y sociales, lo que ha provocado que la industria nuclear se encuentre en una situación de pronunciado declive en todo el mundo, aunque sean muy eficientes produciendo energía pero son ineficientes a la hora de usar su capacidad productiva. Así que la solución no será producir enormes centrales nucleares, sino centrales de cobre que son más reducidas de tamaño y eficientes en todas los sentidos, aunque apuesto por las energías limpias procedentes de la naturaleza sin ningún grado de proceso de transformación que puedan contaminar, respetando el medio ambiente y a la sociedad.
Por último, la central de Trillo en Guadalajara (a pie de página) sufrió el lunes 24 de marzo una variación de potencia no programada que, sin embargo, no supuso ningún riesgo ni para los trabajadores ni para la poblaciσn ni para el medio ambiente, según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), encontrándose en la escala 0 sobre 7, sin haber incidentes, ya que consistió en una variaciσn de potencia superior al 20 % de la potencia térmica máxima autorizada, estando hoy ya estable. Sin embargo son problemas que ponen en entre dicho el buen funcionamiento de estas centrales que suman más de 400 en todo el mundo.

